jueves, 15 de abril de 2010

Nota muy personal de Valle

No tengo ambición, ni es posible que la haya en quién conozca toda las delicadeza de nuestras circunstancias. No pretendo empleos, no deseo destinos ni he mendigado sueldos. Abro mi alma para que la lea el que quiera. Mi primera pasión, la que ha formado mi carácter y creado el genero de mi vida, no es la de mandar, especialmente en la época más espantosa para los mandos, no es la de estar cosido en un bufete leyendo procesos insípidos o repugnantes. Es la del estudio en las delicias del retiro y la soledad; la de cultivar esas ciencias que han sido el primer placer del mi alma, la de leer lo que ha publicado el talento en los libros inmortales, gloria del hombre, orgullo de la especie; la de admirar aquellas obras que al contemplarlas su autor puede decir con razón: Yo me adoro en lo que he escrito.

-José Cecilio del Valle

P.D: El subrayado es mío. No me esperaba encontrar esto leyendo los escritos de un prócer y menos en estas épocas, más cuando me doy cuenta de las rasgadura interior que Valle tenía, un ser de dos mundos en todo el sentido de la palabra. De hecho pienso imprimirlo y colgarlo frente a mi escritorio para leerlo todos los días.

1 comentario:

A, S. dijo...

si no escribís el nombre del autor de la nota tampoco me imaginaria que es de Valle, aunque no he leído sus escritos la imagen de prócer que fabrican en la escuela primaria no va acorde con lo que leí. me alegro leer esto