lunes, 9 de noviembre de 2009

Honduras, je t'aime

"Ni Clinton, ni Insulza, ni Arias Sánchez han logrado una solución. Yo propondría lo que puede proponer un escritor de ficciones: que reinventen ese país en el centro de África."

-Horacio Castellanos Moya,
(Respuesta ante la pregunta de cuál sería la solución para la crisis hondureña)


Si alguien se da una vuelta por Tegucigalpa, se dará cuenta de que la belleza de la ciudad reside en que parece un corte de los milagros de muchos kilómetros de extensión. En su parque central ustedes podrán ver las más extrañas deformidades: primero está la mujer de obesidad mórbida, sin piernas y cuya pus guinda de lo que fueran sus rodilla; el hombre drogado que no tiene manos y que se arrastra, porque su joroba es tan grande que le impide ponerse en pie; también está la anciana con un bocio grande que le cuelga como una cresta de gallo con salpullido y finalmente el niño con retraso mental o simplemente resistolero que se queda pegado en las vidrieras de Burguer King mirando a la gente comer. De vez en cuando alguna niña de cinco años se le acercará a decirle que tiene hambre y , si tiene suerte, será un hombre arrastrándose sin piernas que jalará su pantalón mientras usted está sentado comiendo en una banca.

Así como cada calle tiene su mendigo, cada barrio posee su destacamento de pobres que buscan diferentes cosas en la basura y que pueden aparecer en grupos de familias o de simples extraños que se encuentran atraídos por el olor de la basura (que la alcaldía siempre tarda muchos días en recoger). Ellos pueden buscar diferentes cosas: están los que buscan objetos reciclables para venderlos en las fundidoras y que son capaces de robarse hasta las placas conmemorativas; y están los que buscan comida, estos simplemente les basta cualquier cosas que puedan cargar o tragar en el mismo lugar donde la encontraron ( vegetales rancios, carnes podridas o panes verdes). El mayor espectáculo es cuando las tiendas del grupo INTUR dejan su basura en el parque central y ambos grupos de miserables se dedican a esculcar en ella, puede que se den disputas que terminen en muertos a cuchillazos o detenidos por la policía.

Una gran parte de las calles del centro tienen ese olor reconocible a vómito, orines y excremento; hay putas en todos los caminos y borrachos que dejan caer su baba sobre la acera. Los militares caminan entre este mar de condenados; pero la seguridad es sólo aparente, en cualquier momento usted puede ser asaltado, secuestrado, quebrarse las piernas en un desagüe al que le han robado la tapa, irse en agujero mientras llueve en el mercado y ser arrastrado a una fosa séptica o, en el mejor de los casos, ser asesinado por los once lempiras (0.50$) que cuesta un taxi colectivo.

La ciudad está rodeada por grandes cinturones de miseria que representan las tres cuartas partes de la población. En esas colonias pasa de todo y sólo el hecho de estar vivo es un milagro( otra vez esa palabra que acá no existe). La gente vive en las laderas de los abismos y en casa de construcciones que se hacen con madera y láminas.

Aunque los demás pobladores niegan constantemente estas situaciones y tratan de "vivir su vida", a veces es inevitable que una realidad invada a la otra: si usted va en carro o taxi tiene que cerrar siempre las ventanas, pues manos indiscretas pueden entrar y tomar sus cosas o lo pueden amenazar con una pistola para que las entregue; en los autobuses urbanos, hay grupos de asaltantes, muchachos de entre 10 y 20 años en la mayoría de los casos.

Encima de todo esto, hay anuncios que llaman una vez más a confiar en la democracia y en donde jóvenes de clase media (el 20% de la población) salen pidiendo a los políticos que "No los decepcionen de nuevo", lo irónico es que son los mismos políticos los que pagan esos comerciales, y en los periódicos se coloca publicidad en donde se dice que la elección es lo importante, que la democracia es como elegir entre diferentes platos de comida o entre qué equipo de fútbol se preferirá. Cualquier medio que se oponga a esta democracia y paz es cerrado, toda persona que se niegue a ella es encerrada o tildada de comunista y todo extranjero que critique publicamente la situación es declarado como non grato y mal visto, aunque sea de manera verbal por cualquier ciudadano de a pie. Esa democracia, donde la participación es definida como el simple hecho de votar, tiene 26 años de existir y es comandada por las mismas personas que la fundaron o sus descendientes.

4 comentarios:

Ross dijo...

¡Bravo!

Yess dijo...

Si, es que hasta un ciego podría verlo. De que hay mucho que arreglar,lo hay.
Los que debieran planear una ruta para ayudar a los que lo necesitan, están ocupados ayudándose a sí mismos.Nos mienten, nos hacen mentir. No, las cosas como están, no son un buen comienzo. Aunque, tengo mis reservas sobre el plan alterno... a lo mejor porque empiezo a creer que nadie es de fiar. Eso me pasa por enterarme de como es "el mundo allá afuera".

Luis David dijo...

la verdad comparto que hay mucho que podriamos cambiar; pero dejame decirte Yess que esos personajes de los que habla Manuel, no se dejan ayudar, por la simple razon de que como diria Aristoteles "si se le quita la la llaga a un mendigo, se le quita su sustento", en una clase de salud publica tuvimos por proyecto tratar de ayudar a un hombre que tenia una herida con gangrena y pasaba pidiendo cerca del hospital escuela, sin embargo este no quiso que se le curara de su llaga porque era su unico sustento. encambio nos dijo que le dieramos dinero mejor.

Manuel dijo...

Sí, eso ya me lo habías comentado; incluso recuerdo lo de la señora con el brazo gangrenado que pasaba allá en la entrada de la U.N.A.H: Le faltaba un brazo y enseñaba la parte que más pus tenía :S

Lo de ayudar en esos casos es un dilema complicado. Yo sé que es mejor enseñar a pescar que regalar un pescado; pero esas personas no se dejarán ayudar. Lo que se puede hacer es empezar a combatir realmente la probreza, aunque eso suena a imposible.