Contrario a realizar un panfleto religioso, la película muestra un mundo doctrinario anglosajón del siglo XVIII donde se multiplicaban distintas escisiones del protestantismo y el anglicanismo (cuáqueros, metodistas, bautistas, etc.) y pululaban grupos sectarios milenarias (aquellos que creen literalmente en el regreso de Cristo en una fecha determinada). Todos ellos luchaban entre sí por obtener creyentes y poder e incluso usaban la violencia en ciertos casos.
Como menciona el título, el filme está compuesto a la manera de un testamento cual si fuera el tercero de una biblia redactada por una testigo, una escribiente (la líder de esta secta no sabía escribir) quien nos va narrando los sucesos de la congregación. A pesar de ello, la escritura sagrada, especialmente en sus omisiones, es constantemente puesta en contraste con lo que realmente pasó hasta el punto en que realidad material y realidad milagrosa se contradicen y se mezclan. Los milagros ocasionales a veces parecen coincidencias dejadas a criterio del espectador, en otras son verdaderos e inesperados. Hay cierto humor en algunas secciones y hasta una ironía muy sutil con escenas desacralizantes; aunque en otras se mantenga un tono más bien místico. El resultado de esto es la descripción de una realidad desgarradora y sucia donde lo mágico es plausible y lo milagroso se encuentra puesto a prueba en el espectador.
Ann Lee sigue el camino de una suerte de diosa solar, aquella que ha descendido a los infiernos para obtener la redención o una buena nueva al estilo de Jesucristo, Osiris o el Dionisio órfico; sin embargo, ese averno es la misma realidad y por eso resulta importante el contrapunto de los dos discursos. De ese viaje que es su propia existencia, ella deberá recuperar el mensaje de fe que propagar en su comunidad; por ello el uso de la semilla y el árbol como símbolos de su secta. En ese sentido, la historia tiene la estructura del viaje del héroe encarnado por una mujer.
Esta obra mezcla aspectos del biopic y el musical de forma muy natural como el de la realidad y los milagros. En lo musical se encuentra le fe y lo milagroso, mientras que en la narración cruda de los sucesos hallamos el aspecto carnal, sexual materialista e incrédulo. Resulta un experimento bastante interesante; pero también complicado en una década donde predomina lo literal y lo explicativo en exceso. No me extrañaría que muchos la tomen como un drama religioso en el sentido estricto mientras que otros la vean como una blasfemia cuando no es ni lo uno ni lo otro; sino una reflexión sobre lo humano que hay en toda creencia: el dolor, la alegría, el deseo, el sufrimiento, la represión moral y la esperanza.
Además del guion, el filme sobresale por la recreación de los espacios urbanos de la época pese a tomarse libertades en la composición de la música; es bastante acertado en el vestuario tanto de los seglares como de los integrantes de la secta; y, finalmente, es de resaltar la actuación de Amanda Seyfried como Ann Lee quien presenta diferentes rangos.
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