miércoles, 16 de septiembre de 2026

La muerte de Robin Hood



La muerte de Robin Hood es dirigida por Michael Sarnoski, estelarizada por Hugh Jackman como Robin Hood, Bill Skargard como Edward o "pequeño Juan", Jodie Comer como la hermana Brigid y Murray Bartlett como el leproso La producción se realizó bajo el estudio estadounidense A24, muy famoso por su aporte al cine independiente, y se estrenó recién en junio de 2026 en ese país. 

En este filme, Robin Hood es un ladrón muy violento sobre el que la gente creó una leyenda heroica bondadosa, la que se narra en los cantos e historias de Inglaterra. Ya en su vejez, el bandido es perseguido por los descendientes de quienes sufrieron sus crímenes. Después de una última incursión que casi le cuesta la vida, se refugia en un priorato dirigido por la hermana Brigid. La nueva comunidad le brinda cuidados a cambio de trabajo. A partir de ahí, el protagonista comenzará un camino de autodescubrimiento, reflexión sobre su pasado, el perdón y cierre del ciclo de violencia. 

En el apartado técnico, La muerte de Robín Hood destaca por los contrapuntos: un tono oscuro, sangriento y sucio que da paso a uno claro y limpio. La fotografía en un inicio es totalmente gris iluminada solamente por el fuego de los incendios, mientras que en la isla del priorato dominan los tonos claros y blancos, los espacios totalmente iluminados.  Así se contrasta el mundo exterior con el del refugio; sin embargo, esa misma oscuridad, aunque un poco atenuada, la encontramos en ciertas partes de la isla como cuevas y bosques que representan los secretos y traumas que los habitantes guardan sobre su pasado violento. 

Se podría alegar un parecido entre este largometraje con Logan (James Mangold, 2017), también protagonizada por Jackman, donde se deconstruye igualmente a un héroe y se aborda el tema de las leyendas (creadas por los cómics en ese caso) y la realidad; pero, a diferencia del género superheroico, la producción de Sarnoski trata ese contraposición como una columna vertebral de la historia, además de llevar la degradación y la cavilaciones del héroe fuera de los límites establecidos por el filme de Fox-Marvel.

Más que la deconstrucción, esta cinta plantea la problemática del lenguaje, la violencia y la verdad. Zizek menciona que tendemos a crear idealizaciones por medio del lenguaje y que, cuando deseamos imponerlas a los demás, surge la violencia. Las hazañas de héroes pertenecen a este tipo de visiones idealizadas que, al ser muy fuertes, nos transmiten una percepción distorsionada de la vida o de los otros. Pensemos entonces en cómo la leyendas sobre próceres, padres fundadores o la construcción de las patrias han servido para alentar las peores atrocidades. Por otra parte, esas idealizaciones funcionan también como dulces mentiras que permiten a la sociedad establecer un orden sostenible: el mismo Estado y sus imaginarios patrios serían de este tipo. Una de las frases de la película hace evidente esto cuando la hermana Brigid menciona "Un cuchillo puede servir para matar, pero también para cortar el pan". En esta obra cinematográfica, vemos cómo un grupo de mentiras sirven para justificar la violencia, sostener un sistema benevolente e incluso para aceptar a otra persona que nos sería desagradable en otro contexto. Todos en la isla del priorato guardan una mentira sobre su pasado y algunos están dispuestos en llevárselo a la tumba con tal de no pertubar la débil paz que han logrado en ese territorio. En ese sentido, el priorato se transforma en una metáfora de nuestra sociedad donde creamos dulces mentiras para no regresar a un tiempo sin ley y sin orden del todos contra todos que es representado por el exterior de la isla en este caso.    

Esta película usa entonces la tensión entre la verdad y la mentira, entre la leyenda y la realidad para plantearnos cómo equilibrar la idealización. Volviendo a Zizek, este propone que el verdadero encuentro con el otro sólo se puede producir cuando lo vemos tal y como es en su podredumbre sin el velo de mentiras por muy piadosas que estas sean. Sólo  partir de ese mirar puede hablarse entonces de verdadero amor, piedad e incluso redención. Es por ello que la verdad comienza a volverse una elección para los personajes en cierto punto de la obra, la única forma de restauración. A pesar de ello, no se puede escapar totalmente de las idealizaciones, esas mentiras son necesarias en cierta medida; de ahí que el mismo Robín decida en un momento transmitir su propia leyenda, pero la pervivencia del mito implica que desaparezca la realidad con la cual contrastarla; esa es la verdadera muerte de Robin Hood.