He vuelto.
El caserío se desploma y flota su nombre
solamente.
Beso la tarde como quien besa una mujer dormida.
Los amigos
se acercan con un rumor de infancia en cada frase.
Las muchachas pronuncian mi nombre y yo admiro sus bocas con animal ternura.
Levanto una piedra como quien alza un ramo
sin otro afán que la amistad segura.
La realidad sonríe
tal vez
porque algo
he inventado en esta historia. He vuelto, es cierto,
pero nadie me mira ni me habla, y si lo hacen,
escucho una batalla de palabras oscuras entre dientes.
(Las brasas del hogar amplían los rincones
y doran las tijeras del día que se cierra).
Un esfuerzo violáceo
contiene mi garganta.
-Roberto Sosa.
lunes, 23 de diciembre de 2013
domingo, 15 de diciembre de 2013
La caridad en H
Siempre me ha parecido que la caridad tiene algo de hipocresía. Hay una limpieza de la conciencia, los grandes empresarios y políticos que viven a costa del estado la usan para sentirse más pulcros, como si el dar ese dinero limpiara la conciencia de sus desastres. Por ejemplo, en el momento en que escribo esto, los políticos del país suben al escenario de la Teletón, sonríen, son aplaudidos y entregan grandes sumas; luego llegan los empresarios en medio de las luces, los reflectores, una transmisión a nivel nacional. Todos sonríen, pero tras esa sonrisa los políticos saben de los negocios turbios de la familia del presidente con empresas farmacéuticas en la cual el estado compró medicamentos vencidos que eran dados a los pacientes del sector público. Ese señor de traje Armani que entrega un cheque del tamaño de una sábana declarará en su informe anual a la DEI una excepción fiscal, aunque ese dinero lo dio la gente en la botellita de su banco o en la caja del supermercado... Y no, no se menciona a estas personas anónimas, el cheque dice claramente que es en nombre de la empresa y por tal acto humanitario luego irá a pedir su descuento de impuestos al Estado.
Dirán que es una misión noble, y quizás sea que la caridad que me enseñaron es la que se hace de forma anónima y sin tanta bulla; pero a veces me pregunto si estos shows son montados en los países donde las necesidades de educación, salud y empleo son suplidas. ¿No sería mejor cambiar lo que está mal en esta sociedad en vez de sólo resignarnos?
Dirán que es una misión noble, y quizás sea que la caridad que me enseñaron es la que se hace de forma anónima y sin tanta bulla; pero a veces me pregunto si estos shows son montados en los países donde las necesidades de educación, salud y empleo son suplidas. ¿No sería mejor cambiar lo que está mal en esta sociedad en vez de sólo resignarnos?
Clasificaciones triviales, pero fundamentales:
Todas las hojas son del viento.
domingo, 1 de diciembre de 2013
1/12
Hace unos días ganó Juan Orlando Hernández en las elecciones de mi país. No voy a negar que esto me decepciona, no sé que le espere a Honduras en los próximos cuatro años, pero estoy seguro que no es algo bueno. Por la actitud de este personaje, diré que no es lo mejor. Asumamos que los más positivo que hizo hasta ahora fue darle una casa a un niño que mantenía a sus hermanos (a más no poder show, con cámaras, lágrimas, vivas al partido y toda la parafernalia) y prometerle que iba a pagarle un curso de peluquero para que siguiera trabajando. Si usted piensa que eso es bueno, sólo le recuerdo que ningún niño debe trabajar y no se necesita ser muy inteligente para darse cuenta de la demagogia populista de ese acto. Seguidamente anunció que todos los diputados de su partido iban a ser premiados con un viaje a al mundial de Brasil 2014 y eso que se les debe un año de sueldo a muchos médicos y maestros, además de ni preocuparse si la economía anda por los suelos. Hasta los periodistas que lo apoyan tuvieron que decir que quizás se trataba de una declaración presa de la euforia, aunque ya habían pasado tres días de la declaratoria de ganador. Días después, en los diarios se publica la noticia: le van a subir a los impuestos y lo tienen que hacer antes de que asuma el nuevo congreso, porque ya no lo tendrán bajo su control... Bueno, de algún lugar tenían que sacar para recuperar el dinero de la multimillonaria campaña electoral.
No olvidemos tampoco que antes de las elecciones, entonces presidente del Congreso Nacional y candidato del Partido Nacional (oficialista), ya había cambiado a los fiscales, la jueces de la Corte Suprema de Justicia por los de su conveniencia y tenía comprados a diputados, mesas electorales y miembros del Tribunal Supremo Electoral. Propuso que la solución para los problemas limítrofes con El Salvador era comprar más aviones de guerra y para la seguridad interior era fundar una policía militar con poderes especiales, a tal grado que ahora pueden entrar a tu casa sólo con el permiso de un coronel. Sus propagandistas usaron toda la maquinaria del Estado para emprender acciones demagógas: dar bolsas de semitas, libras de tortillas, bonos de 10,000 Lempiras e incluso pagar el voto con una tarjeta llamada "Cachureca" mediante descuentos para todos aquellos que se afiliaran al partido; todo ello es ilegal en muchos países e incluso sorprendió a los propios observadores internacionales. En cuanto al ataque a los otros partidos, su publicidad consistió en demonizar a sus adversarios, muy al estilo de la novela 1984 acusándolos de ser aliados de Venezuela y la "izquierda radical latinoamericana" (poco faltaba para que yo escuchara Emmanuel Goldstein, Eurasia o Estasia). El que no quería ver un totalitarismo en ciernes, era porque cerraba sus ojos.
Se habla de fraude, qué diablos, se hizo fraude, hasta mis amigos de derecha (los que se toman en serio la política) lo reconocen y se preocupan. No hay donde acudir a denunciarlo, pues todo está bajo su control. Por allí uno presa de la emoción dijo: "Aquí va a terminar habiendo un vergueo grande, una guerra civil o un magnicidio"... Pero siempre me entra la duda, ¿Y si el pueblo sí lo eligió? No sería extraño en un país donde hay un analfabetismo del 40% e incluso estas elecciones me han servido para darme cuenta que una educación universitaria no es sinónimo de mayor consciencia: he visto compañeros (as), que se supone preparados, vitorear a este sujeto como si de la estrella de un equipo de fútbol se tratara cuando es más que obvio que sólo es un corrupto más. Yo entiendo que si se tienen diferencias ideológicas con los partidos de izquierda, siempre se podía votar por otro, cualquiera era aceptable con tal que no saliera electo este tipo.
He estado muy deprimido por todo esto, no lo voy a ocultar. Incluso he considerado cambiar mi nacionalidad y quedarme a vivir aquí en México. Quizás no sea un país de ensueño; pero, al no ser mío y prohibirme opinar de política so pena de expulsarme, me quitan ese peso de encima; además que tengo acceso a una vida cultural tan intensa como la que nunca soñé. Una amiga me dijo una vez que ella no tenía "espíritu de mártir" como para seguir en nuestro país, en cambio yo siento que he vivido 29 años en Las Termópilas, en Honduras de Las Termópilas, donde gente como yo se debate contra fundamentalistas para mantener su posición crítica sobre la vida, para terminar siendo un extranjero en nuestra nación.
Clasificaciones triviales, pero fundamentales:
Todas las hojas son del viento.
lunes, 11 de noviembre de 2013
Memento mori / Carpe diem
Hoy fui a un concierto de Joaquín Sabina, llegué con una hora de antelación para evitar las filas (ellas y yo somos enemigos naturales); así que me tocó estar con mi cafecito en el teatro vacío. Mientras todo se iba llenando, me dio por ponerme a pensar en el tipo de vida que he llevado hasta ahora, en lo interesante y plena que ha sido a pesar de los dolores.
Tengo muchas historias para contar, viajes, poemas y garabatos por allí guardados que ya ni sé si publicaré. He leído dulcísimos libros, visto tantísimas películas en buena compañía, escuchado música hasta el escalofrío y llorado ante pinturas de ángeles con nombres de puentes. Adoro mi trabajo, disfruto aquello a lo que me dedico. Desde mi infancia me he sentido amado por aquellos que me rodean. Me he enamorado varias veces: amores que no me pararon bola, amores que me dieron cachetadas, amores que me dejaron estancados sin poder pronunciar una sola palabra o pronunciando demasiadas sin decir nada, amores que me mintieron o me dejaron esperando y esperando. He conocido hombres y mujeres increíbles, y, aunque siempre habrá aquellos traicioneros, tengo muchos buenos amigos, gente interesantísima que llena mi existencia en este país, en mi tierra y en otros países lejanos.
Tengo muchas historias para contar, viajes, poemas y garabatos por allí guardados que ya ni sé si publicaré. He leído dulcísimos libros, visto tantísimas películas en buena compañía, escuchado música hasta el escalofrío y llorado ante pinturas de ángeles con nombres de puentes. Adoro mi trabajo, disfruto aquello a lo que me dedico. Desde mi infancia me he sentido amado por aquellos que me rodean. Me he enamorado varias veces: amores que no me pararon bola, amores que me dieron cachetadas, amores que me dejaron estancados sin poder pronunciar una sola palabra o pronunciando demasiadas sin decir nada, amores que me mintieron o me dejaron esperando y esperando. He conocido hombres y mujeres increíbles, y, aunque siempre habrá aquellos traicioneros, tengo muchos buenos amigos, gente interesantísima que llena mi existencia en este país, en mi tierra y en otros países lejanos.
Sí, me duele Honduras, me duele el destino sufrido por cada uno de nosotros allá, sé que todo puede irse a la porra en cualquier momento. Sí, "todo esto se va a perder como lágrimas en la lluvia" (aunque yo preferiría una gran carcajada), sin embargo, justamente eso da sentido a todo esto, porque no habrá otra existencia, ni se repetirá este momento en la eternidad, ni tendrá ningún significado por sí mismo. No es conformismo o ausencia de desgracias; pero soy feliz, me llena estar vivo. Y, carajo, como decía Frida: ¡Qué viva la vida!
Clasificaciones triviales, pero fundamentales:
Todas las hojas son del viento.
domingo, 3 de noviembre de 2013
3-11
Hace unos días, en unas pequeñas clases sobre historia de la Guerra Fría, nos explicaban cómo perduran los patrones de la visión bipolar del mundo que se había producido durante ese conflicto. Es decir, para muchas personas la vida sigue siendo o blanco o negro, o rojo versus barras y estrellas. Esto pasa en la izquierda como en la derecha.
Voy a obviar a las personas que dicen tener una posición neutral; aunque ciertamente dudo de la posibilidad de posiciones neutrales después de leer a Teum Van Dijk (lingüísta en el que baso mi tesis de posgrado), quien establece que las ideologías son omnipresentes al ser una forma de cohesión de las comunidades; pero con la salvedad de que en las persona pueden convivir diferentes ideología aunque estas se contradigan entre sí. Van Dijk nos presenta el caso de una estadounidense del partido demócrata, de quien, después del análisis de su discurso, se descubre que además es feminista, izquierdista y católica; pero ella asumiría una o varias de acuerdo a las circunstancias. No hay bipolaridad en las ideologías sino una pluralidad.
En Honduras, hay remanentes del pensamiento bipolar de la Guerra Fría y eso nos lleva a un montón de prejuicios. El más típico de estos es que si sos de izquierda no podés tener lujos, ni vestir bien, ni nada que tenga que ver con el capitalismo; porque estás condenado, así que debés vivir como si de un monje ascético medieval se tratara. Esta opinión la he escuchado en personas de derechas y de izquierda; olvidando aquello de que el habito hace al monje o como dijo Marx "A un hombre no se le juzga por la clase a la que pertenece sino por sus acciones".
En Honduras, hay remanentes del pensamiento bipolar de la Guerra Fría y eso nos lleva a un montón de prejuicios. El más típico de estos es que si sos de izquierda no podés tener lujos, ni vestir bien, ni nada que tenga que ver con el capitalismo; porque estás condenado, así que debés vivir como si de un monje ascético medieval se tratara. Esta opinión la he escuchado en personas de derechas y de izquierda; olvidando aquello de que el habito hace al monje o como dijo Marx "A un hombre no se le juzga por la clase a la que pertenece sino por sus acciones".
Además, hay quienes asumen la humanidad debe elegir "el sistema que produce riqueza" (esta frase es típica de la gente que se define como derecha); como si elegir entre izquierda y derecha supone una barita mágica que va a hacer que el país prospere sin tomar en cuenta que cada Estado tiene sus problemas particulares o la necesidad de una fidelidad a principios éticos. Cada nación tiene su propia realidad social a la cual se deben dar ciertas respuestas; hay muchos ejemplos de como los movimientos revolucionarios en África y Medio Oriente se fueron al carajo por no entender esto y también nuestra querida Honduras es la muestra viva de cómo un sistema corrupto, sin importar la ideología, no funciona.
En ciertos sectores se mira a los intelectuales críticos como si fueran un problema, en vez de algo necesario para tener una visión amplia y corregir los errores. También existe una visión idílica del intelectual neutral, como si no se pudiera tener una postura siempre que se justifique.
Es común encontrar la creencia de que la única forma de lograr algo es causar el caos necesario hasta que nuestras peticiones sean aceptadas y, en caso de que te pongas a negociar con alguien de una opinión contraria, ya se te califica de traidor y de vendido o con la típica frase de "los dos son lo mismo". Por otra parte, también está la gente que dice cosas como "con andar en las calles no se cambia un país" y debo suponer que, para ellos, los grandes cambios en la humanidad se dieron porque la gente decidió quedarse en sus casas y esperar.
Es común el típico error de asumir que alguien es bueno sólo por ser de derecha o mejor persona por el simple hecho de ser de izquierda, como si el comportamiento moral fuera proporcional a pertenecer a una tendencia ideológica. Y aquí viene otra cosa: el prejuzgar a las personas desde que sabés su posición. Ni hablar de aquellos que asumen que uno va a abalar cada cosa que suceda en gobiernos con los que se comparte la misma postura política o quiénes creen que izquierda equivale a comunismo y que derecha es proporcional a democracia, pero sólo la democracia que sólo contenga sus ideas y nada más.
La vida no es blanco y negro, ser de izquierda, derecha o tener una posición neutral no te hace bueno ni te da la razón sólo porque sí. Ni la izquierda ni la derecha son lo mismo que fueron durante la Guerra Fría y no se pueden juzgar en la actualidad bajo esos mismos parámetros; pero algunos insisten en actuar como si esa etapa de la historia no hubiera terminado. En lo particular me considero de izquierda, pero siempre manteniendo una visión crítica al respecto y sin dar por sentadas muchas cosas; quizás eso me ha granjeado muchas enemistades en ambos extremos en los últimos dos años.
Clasificaciones triviales, pero fundamentales:
Todas las hojas son del viento.
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