lunes, 9 de octubre de 2017

Bojack Horseman, una fábula de nuestro tiempo


Bojack Horseman es una serie animada nacida de la colaboración entre Raphael Bob-Waksberg y la dibujante Lisa Hanawalt, el programa es distribuido actualmente por la plataforma Netflix. Esta comedia nos narra la historia de  Bojack Horseman, una celebridad antropomórfica venida a menos después de un período de fama en la comedia situacional llamada Horsin'around.  Más tarde, Diane Nguyen es contratada para escribir una biografía a la que Horseman le ha dado largas; esto da pie a una reflexión sobre el pasado y cientos de situaciones absurdas como depresivas.

Con base en algunas de sus características, bien podemos decir que esta serie es una fábula de nuestra época. En palabras de Kurt Spang, la fábula es uno de los géneros más antiguos de la humanidad, se caracteriza porque personas y animales interactúan en historias que son alegorías,  críticas punzantes contra los vicios y burla de aspectos sórdidos de la sociedad.  Como para quitarle su poder, la fábula generalmente ha sido relegada al nivel del cuento infantil en el imaginario popular; aunque tiene un poder terrible:  no es coincidencia que Esopo, uno de los grandes fabulistas,  haya sido condenado a muerte por burlarse de los dioses y de sus conciudadanos, pues a través de ella se pueden decir cosas terribles sobre nuestros contemporáneos. 

No es regla general, pero la fábula debe tener una moraleja, pues su carácter es eminentemente didáctico, es decir, nos quiere “enseñar”, adoctrinarnos con respecto a cierto tema, mostrar un reflejo del mundo en su esencia. Algo que me molestó al principio de Bojack era precisamente ese aspecto, notaba cierto carácter moralizante, cierta actitud pedagógica e instrumental en sus historias; pero esas moralejas son cada vez más oscuras y van adquiriendo un tono de tragedia conforme avanzan los capítulos.  Las tramas de esta serie tienden a hacernos creer que los personajes tendrán una reconciliación con sí mismos (comedia en el sentido clásico); pero esas expectativas son casi siempre destruidas y terminan en la imposibilidad de reconciliarse con el mundo, entendiendo que el universo es irredimible pero deben continuar (tragedia). En el peor de los casos, los individuos adquieren en una consciencia satírica, una visión cínica de su contexto y tendrán la  certidumbre de la imposibilidad de cambiar su realidad; así que nos les queda más que sublimarlo: “reír para no llorar”. Debido a esto último, este show posee un humor ácido que la hace muy atractiva, algunas veces en detrimento de otros aspectos.


Quiero hacer una diferencia aquí, la serie tiene un humor muy sucio, pero su verdadera fuerza reside en la construcción de su trama, aunque quizás yo esté exagerando demasiado. No se queda en el simple humor indecoroso de series como Rick y Morty, nihilista hasta el tuétano, o en lo grotesco de South Park; aunque sí tiene varios episodios de ese estilo. No recomiendo que se dejen llevar por los tres primeros capítulos, ya que después del cuarto (en concreto con Zoës and Zeldas) la serie nos da golpe tras golpe. Conforme avanzan los episodios, nos damos cuenta que tras esa apariencia cáustica e hiperbólica al estilo de Seth MacFarlane hay  una serie de capas, una profundidad pocas veces vista en este tipo de programas. 

Intentaré volver al tema ¿Cuál es la moraleja de Bojack Horseman? En principio, parecería que va a hacer mofa de la farándula; pero, si uno presta atención, va un poco más allá y nos habla de la generación que creció en el fin de siglo, una generación a la que ya le va costando entender el mundo. Sí, habla de la vanidad, pero de una manera muy particular: no deja títere con cabeza y te lanza en la cara cómo lo vano se ha empoderado de cada reducto. En mitad de ese desorden, sin razón y sin motivo, estamos nosotros tratando de ganar la carrera (metáfora vital recurrente durante el show).

Opino que esta serie se entiende mejor si uno la mira con más de treinta años, cuando ya entrás en la etapa de desidealizar, de asumir la porquería  en el mundo y en vos mismo. Este desencanto no sólo lo vemos en Bojack, un individuo auto-destructivo y tóxico, sino en el resto de los personajes, aquellos que no necesariamente han labrado su propia ruina. Crueldad y apariencias vanas, pero,  a pesar de todo, la esperanza en el fondo porque “lo único que tenemos en este mundo terrible son los vínculos que construimos”; esa es la verdadera moraleja.

jueves, 24 de agosto de 2017

Los héroes han muerto: la sublimación de una crisis

En Metahistoria, Hayden White nos dice que, cuando la sociedad se va escindiendo y una época comienza a llegar a su final, las narrativas históricas se tornan oscuras, sarcásticas, prima la visión satírica y trágica del mundo, la imposibilidad de reconciliarse con la realidad y un triunfo posible de lo humano sobre sus circunstancias. Sintomático de nuestra época, el héroe del serial ha encanecido tal como la sociedad capitalista tardía y sus viejos ideales liberales caen, mientras otros de dudosa reputación se levantan. Como un un espejo más, los filmes comerciales nos están hablando, a veces entre líneas y algunos de manera muy directa, sobre la vejez y la crisis de esta generación

Los héroes en general son la idealización del super-yo social, funcionan como figuras morales dirigidas a los más jóvenes y medios de ideologización. Un héroe representa lo ideal, es un parangón en el cual medirse; así los héroes míticos son el prospecto del hombre y la mujer total, va de lo individual a lo social; por otra parte, los héroes nacionales son la aspiración colectiva de una patria, va de lo social a lo individual. Estas figuras políticas y culturales son reinterpretadas en cada generación e incluso sustituidas cuando sufren desgaste: el Serial B dio paso al  Westerm y, más tarde, este último cedió su lugar al cine de superhéroes.   



La característica principal de esta etapa cinematográfica es un heroísmo sórdido y sarcástico, el bien y el mal se vuelven conceptos completamente subjetivos cuando antes estaban muy marcados: basta ver la distancia que hay desde Superman (1978) hasta Deadpool (2016). Entre otras cosas, también la seguridad se vuelve una obsesión enfermiza como la  de Tony Stark en Civil War, reverso de un primer mundo en el que los ataques terroristas están a la orden del día.  Por otra parte, el paso del tiempo se vuelve patente y nos muestran a un Logan decrépito que sobrevive cuando los héroes fenecieron y el mundo se ha tornado "demasiado complicado" como les dice a Charles Xavier. Toda oposición es vana ante esas realidades y, como los rebeldes de Star Wars de por sí moralmente dudosos, son derrotados, lo único que nos pueden heredar es la esperanza e, incluso en los héroes infantiles, sólo pervive el legado.

La reminiscencia es también un tema recurrente, pero no desde un punto de vista nostálgico. A los personajes en escena los persigue su pasado, es decir: sus pecados. Como al capitalismo y a las potencias liberales de nuestra época, los persiguen los fantasmas de una Guerra Fría ya terminada; de una sociedad altamente especializada, pero con un gran vacío ideológico; de los conflictos bélicos  y la explotación en el tercer mundo. Sea cual sea el caso, ese pasado regresa para asesinarlos en la forma de sí mismo (Logan), de un viejo amigo (Capitán América: El soldado de invierno), de la tecnología (Star Wars) o de la múltiples mentiras que la sociedad necesita para sobrevivir (Batman: el caballero de la noche asciende).


Desde hace mucho, se escenifica un miedo constante al final abrupto de todo aquello que el sistema había conseguido. La destrucción puede venir por catástrofes apocalípticas, computadoras que toman el control, o revoluciones; quizás referencia a un temor constante en el capitalismo tardío: la rebelión de aquellos a quienes se oprime o que el sistema simplemente implosione y se degrade. Luego se pasa a contar la historia de aquellos que sobreviven, su intento desesperado por que pervivan los últimos resquicios a como dé lugar. La supervivencia sistémica apela a la vieja frase de que el fin justifica los medios o a colocar una mentira más piadosa como sustento social (El caballero de la noche asciende o Watchmen).

El mal en estos filmes no tiene una cara concreta, son grandes complejos industriales, el caos social, ejércitos particulares, políticas públicas corruptas, imperios galácticos ultra-tecnológicos para los que un puñado de rebeldes son menos que una mota de polvo. Quienes dan la lucha son seres pequeños en un mundo sin fe y su último acto en la instancia definitiva sólo consiste en reconocerse en el otro, una última victoria ante la totalidad que los supera, un último abrazo a un desconocido en Rouge One, y una última esperanza puesta en la siguiente generación como en Logan. Esta asunción de lo social en su imperfección inherente quizás anuncia el ocaso del cine de superhéroes y, tal vez, presiente la conclusión de este ciclo social en el cual el capitalismo sobrevivió a sus enemigos ideológicos menos al mismísimo capitalismo.

miércoles, 28 de junio de 2017

La lucidez es dolor


"Uno sabe pero se olvida de que sabe, ésa es la manera de convivir con la lucidez. Pero la cosa se complica cuando uno no puede olvidar. El despertar de la lucidez puede no suceder nunca, pero cuando llega, si llega, no hay modo de evitarlo; y cuando llega se queda para siempre. Cuando se percibe el absurdo, el sinsentido de la vida, se percibe también que no hay metas y que no hay progreso. Se entiende, aunque no se quiera aceptar, que la vida nace con la muerte adosada, que la vida y la muerte no son consecutivas sino simultáneas e inseparables. Si uno puede conservar la cordura y cumplir con normas y rutinas en las que no cree, es porque la lucidez nos hace ver que la vida es tan banal que no se puede vivir como una tragedia. Es un don y un castigo, está todo en la palabra: lúcido viene de Lucifer, el arcángel rebelde, el demonio; pero también se llama Lucifer el lucero del alba, la primera estrella, la más brillante, la última en apagarse. Lúcido viene de Lucifer y Lucifer viene de luz y de ferous, que quiere decir “el que tiene luz”, el que trae la luz que permite la visión interior, el bien y el mal, todo junto; el placer y el dolor. La lucidez es dolor. El único placer que uno puede conocer, el único que se parecerá remotamente a la alegría, será el placer de ser consciente de la propia lucidez: el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar. "En esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal", Pizarnik, genial. El lúcido puede seguir viviendo mientras conserve el instinto de la especie, el impulso vital. Es muy posible que, con los años, esa fuerza oscura e instintiva se pierda. Es necesario entonces apelar a algo parecido a la fe; hay que inventarse un motivo, una meta que nos permita reemplazar el impulso animal perdido por una voluntad fríamente racional. Pero esa voluntad es muy difícil de mantener. De repente, sin motivo, se va, se apaga, desaparece. Es entonces cuando se sigue o no se sigue, se puede o no se puede. Y si no se puede, no hay culpa. No importa el amor de los otros ni el amor que uno siente por ellos: si uno no sigue, todo sigue sin uno y sigue igual. Todo pasa, pasa la ausencia. Se conoce la muerte antes de morir, es un final antiguo, un final muy común, es un final deseado que se espera sin temor porque uno lo ha vivido ya muchas veces. Todo da igual."

-De la película Lugares comunes.

lunes, 19 de junio de 2017

Moonlight


Hay un sentimiento de inmensidad en la juventud, parecido a las veces que miramos el mar; hay tanta infinitud por ver y por recorrer en un horizonte azul, pero también ese mismo mar puede ahogarnos. Pasa el tiempo y nos volvemos otra cosa, miramos hacia atrás y ya no somos lo que suponíamos íbamos a ser o, peor aún, nuestras metas se han limitado y nuestros pasos conducen al mismo sitio. Mircea Eliade lo decía: el mar es símbolo de infinitud, muerte y de fertilidad. Moonlight (dirigida por Barry Jenkins, 2016) retoma algo de esta simbología. Chiron (Trevante Rodhes) y Kevin (André Holland) lucharon y fueron derrotados por un sistema que los alejó de su verdadero yo y los hizo caer en la más profunda enajenación, ambos terminan siendo lo que la sociedad les impone por medio de una violencia tácita; se adentraron en corrientes tormentosas y naufragaron.

La gama de personajes de este filme se ven confrontados contra el océano, también representación de lo absoluto. Los protagonistas se terminaron convirtiendo en algo que no debían ser y que deben reencontrarse a sí mismos. La sociedad o el sistema los orilló a convertirse en negación de su propio ser; primero debido la pobreza y el abandono en la niñez, más tarde el abuso y la discriminación en adolescencia, hasta volverse un reflejo de los golpes de ese mundo: un delincuente en el caso de Chiron y el dueño de un restaurante con una vida marital de apariencias vanas en cuanto a Kevin. Chiron es lo que su figura paterna era en un inicio, un traficante de drogas, se repite así el ciclo y asumen roles casi predestinados, porque si de algo nos habla esta película es de ciclos y eternos retornos.  Retornar es nunca irse, retornar al viejo amor, con imágenes de niños jugando en el mar, un regreso a la infancia, pero también a las posibilidades infinitas de la inmensidad del mar.

En la vieja historia de la abuela que Juan (Marsheshala Ali) le narra al pequeño Chiron (Alex Hibbert), uno debe ir hacia el mar, en la noche, para descubrir su yo genuino, su alma, bajo el claro de luna; la luna como elemento que dispersa la oscuridad de la noche, brillo que les muestra quiénes son realmente, única luz y bondad en un mundo de porquería. Sólo bajo el signo lunar, individuos derrotados vuelven a verse  a ellos mismos y a otros, los personajes vuelven a estar juntos bajo ese signo, repetición del único encuentro erótico de hace muchos años, como si ese amor fuera el claro de luna en el que se definen; porque no les queda nada más y ya fueron destruidos, porque sólo allí, y nada más en ese sitio, pueden ser ellos, por fin ellos. 

jueves, 8 de junio de 2017

Discurso de aceptación del Premio Nobel por parte de Bob Dylan


<<<<"Cuando supe que había obtenido el Premio Nobel, me surgió la pregunta de cómo se relacionaban exactamente mis canciones con la literatura. Quise reflexionar sobre ello y ver dónde se hallaba la conexión. Voy a tratar de articularlo. Y lo más probable es que lo haga dando rodeos, pero espero que lo que diga valga la pena y tenga sentido.

Si tuviera que volver al amanecer de todo, creo que tendría que empezar con Buddy Holly. Buddy murió cuando yo tenía dieciocho años y él veintidós. Desde el momento en que lo escuché por primera vez, me sentí identificado. Sentí casi que era como un hermano mayor. Hasta pensé que me parecía a él. Buddy tocaba la música que me apasionaba -la música con la que crecí: country western, rock 'n' roll y rhythm&blues-. Tres hebras separadas de la música que entrelazó y fundió en un género. Una marca. Y Buddy escribía canciones - canciones que tenían bellas melodías y versos imaginativos. Y cantaba muy bien - cantaba con distintas voces. Él era el arquetipo. Todo lo que yo no era y quería ser. Lo vi sólo una vez, unos días antes de su muerte. Tuve que viajar 100 millas para verlo actuar y no me decepcionó.

Era poderoso y electrizante y tenía una presencia imponente. Yo estaba a solo seis pies de distancia. Estaba hipnotizado. Le miré la cara, las manos, la forma en que marcaba el ritmo con el pie, sus grandes gafas negras, los ojos detrás de las gafas, la forma en que sostenía su guitarra, su postura, su traje elegante. Todo él. Aparentaba más de veintidós años. Algo en él parecía permanente, y me llenó de convicción. Entonces, de repente, sucedió lo más extraño. Me miró directamente a los ojos y me transmitió algo. Algo que no sé lo que era. Y sentí escalofríos.

Creo que fue un día o dos después de que su avión se estrellara. Y alguien -alguien a quien nunca había visto- me dio un disco de Leadbelly que incluía la canción 'Cottonfields'. Y este disco cambió mi vida en ese momento y en ese lugar. Me transportó a un mundo desconocido. Fue como una explosión. Como si hubiera estado caminando en la oscuridad y, de repente, la oscuridad se iluminara. Era como si alguien hubiera puesto sus manos en mí. Debo de haber tocado esa canción cientos de veces.

Estaba en un sello discográfico del que nunca había oído hablar con un libreto dentro lleno de anuncios de otros artistas del sello: Sonny Terry y Brownie McGhee, The New Lost City Ramblers, Jean Ritchie, 'string bands'. Nunca había oído hablar de ninguno de ellos. Pero consideré que si estaban en esta etiqueta con Leadbelly, tenían que ser buenos, así que necesitaba escucharlos. Quería saberlo todo y tocar ese tipo de música. Todavía me atraía la música con la que había crecido pero, de pronto, se me olvidó. Ni siquiera lo pensé. En ese momento, hacía tiempo que esa música había desaparecido.

Todavía no me había ido de casa, pero estaba ansioso: quería conocer esa música y a la gente que la tocaba. Al final me marché del hogar y aprendí a tocar esas canciones. Eran diferentes de las canciones que ponían en la radio y que había estado escuchando hasta entonces. Eran más vibrantes y más sinceras. Con las canciones que suenan en la radio, un intérprete podría conseguir el éxito como con una tirada de dados o una buena mano de cartas, pero eso no importaba en el mundo del folk. Todo era un éxito. Todo lo que tenías que hacer era escribir buenos versos y ser capaz de tocar una melodía. Algunas de estas canciones eran fáciles, otras no. Tenía una predisposición natural para las viejas baladas y el 'country blues', pero todo lo demás lo tuve que aprender desde cero. Tocaba para un público pequeño, a veces de no más de cuatro o cinco personas, en una habitación o en una esquina en la calle. Había que tener un amplio repertorio, y tenías que saber qué tocar y cuándo tocarlo. Algunas canciones eran intimistas, en algunas había que gritar para que te escucharan.

Puedes aprender la jerga escuchando a los artistas folk de los primeros años y cantando sus canciones. La interiorizas. La cantas en los blues a tiempo rasgado, en las canciones de trabajo, en las canciones que cantaban los marinos mercantes de Georgia, en las baladas de los Apalaches y en las canciones de los 'cowboys'. Escuchas los matices y aprendes los detalles.

Ya sabéis de qué va esto. De sacar la pistola y volver a meterla en la pistolera. De abrirte camino a través del tráfico, de hablar en la oscuridad. Ya sabéis que Stagger Lee era un mal tipo y que Frankie era una buena chica. Ya sabéis que Washington es una ciudad burguesa y ya habéis oído la voz profunda de John the Revelator y ya habéis visto al Titanic hundirse en un arroyo cenagoso. Y sois colegas del vagabundo irlandés y del chico de las colonias. Escuchasteis la batería amortiguada y los flauitines que tocaban bajito. Habéis visto al lujurioso Lord Donald clavarle un cuchillo a su mujer y a muchos de vuestros camaradas envueltos en lino blanco.

Ya había interiorizado la jerga totalmente. Conocía la retórica. Nada de eso se me escapó: los artefactos, las técnicas, los secretos, los misterios, y también conocí todos las carreteras desiertas por las que circulaban. Podía hacer que todo estuviese conectado y que se moviera con la corriente del día. Cuando empecé a escribir mis propias canciones, la jerga folk era el único vocabulario que conocía, y lo usé.

Pero yo también tenía algo más. Tenía principios y sensibilidades y una visión informada del mundo. Y la había tenido desde hace tiempo. Lo aprendí todo en la escuela primaria. Don Quijote, Ivanhoe, Robinson Crusoe, Los viajes de Gulliver, Historia de dos ciudades, todo lo demás - lectura típica de la escuela secundaria que te da una manera de ver la vida, una comprensión de la naturaleza humana y un estándar para medir las cosas. Tomé todo eso conmigo cuando empecé a componer letras. Y los temas de esos libros funcionaron en muchas de mis canciones, ya sea a sabiendas o sin intención. Quería escribir canciones que fuesen diferentes a cualquier cosa que alguien hubiera escuchado, y estos temas eran fundamentales.

Algunos de los libros específicos que han permanecido conmigo desde entonces, los había leído en la escuela secundaria. Quiero hablarles de tres de ellos: 'Moby Dick', 'Sin novedad en el frente' y 'La Odisea'.

'Moby Dick' es un libro fascinante, un libro que está lleno de escenas y diálogos dramáticos. El libro te exige. La trama es sencilla. El misterioso Ahab -capitán de un barco llamado el Pequod- un egomaníaco con una pierna de perno que persigue su némesis, la gran ballena blanca Moby Dick que se la arrancó. Y la persigue desde el Atlántico, bordeando la punta de África y adentándose en el Océano Índico. Persigue a la ballena de una punta a otra de la Tierra. Es un objetivo abstracto, nada concreto o definido. Él la llama Moby el emperador, y la ve como la encarnación del mal. Ahab tiene una esposa y un hijo en Nantucket que recuerda de vez en cuando. Ya podéis imaginaros lo que acaba sucediendo.

La tripulación del buque está formada por hombres de diferentes razas, y cualquiera que vea a la ballena recibirá la recompensa de una moneda de oro. Una gran cantidad de símbolos del zodíaco, alegorías religiosas, estereotipos. Cuando Ahab se encuentra con otros barcos balleneros, presiona a los capitanes para obtener detalles sobre Moby. ¿Lo han visto? Hay un profeta loco, Gabriel, que predice la condena de Ahab. Moby encarna al dios Shaker y cualquier trato con él llevará al desastre. Se lo dice al capitán Ahab. Otro capitán del buque, el Capitán Boomer, pierde un brazo contra Moby. Pero él se aguanta y está feliz de haber sobrevivido. No puede aceptar la sed de venganza de Ahab.
Este libro cuenta cómo los diferentes hombres reaccionan de distintas maneras a la misma experiencia. Hay mucho del Antiguo Testamento, mucha alegoría bíblica: Gabriel, Raquel, Jeroboam, Bildah, Elijah. Nombres paganos también: Tashtego, Frasco, Daggoo, Fleece, Starbuck, Stubb, Martha's Vineyard. Los paganos son adoradores de ídolos. Algunos adoran pequeñas figuras de cera, algunas figuras de madera. Algunos adoran el fuego. El Pequod es el nombre de una tribu india.

'Moby Dick' es un cuento marinero. Uno de los hombres, el narrador, dice: "Llámame Ismael". Alguien le pregunta de dónde viene, y él dice: "No está en ningún mapa. Los verdaderos lugares nunca lo están". Stubb no da significado a nada, dice que todo está predestinado. Ismael ha estado en un velero toda su vida. Llama a los veleros su Harvard y su Yale. Y mantiene su distancia de la gente.

Un tifón golpea al Pequod. El capitán Ahab cree que es un buen presagio. Starbuck, que piensa que es un mal presagio, considera matar a Ahab. Tan pronto como la tormenta termina, un miembro de la tripulación cae del mástil del barco y se ahoga, anticipando lo que está por venir. Un sacerdote pacifista cuáquero, que en realidad es un hombre de negocios sanguinario, le dice a Flask: "Algunos hombres heridos siguen el camino de Dios, otros el camino de la amargura."

Todo está mezclado. Todos los mitos: la Biblia judeo-cristiana, los mitos hindúes, las leyendas británicas, San Jorge, Perseo, Hércules, todos ellos son balleneros. La mitología griega, el negocio sanguinario de cortar una ballena. Muchos hechos en este libro, como conocimientos geográficos, el aceite de ballena -bueno para la coronación de la realeza- familias nobles en la industria ballenera... El aceite de ballena se usa para ungir a los reyes. La historia de la ballena, frenología, filosofía clásica, teorías pseudocientíficas, justificación de la discriminación, todo incluido y nada racional. Ilustres, persiguiendo la ilusión, persiguiendo la muerte, la gran ballena blanca, blanca como el oso polar, blanca como un hombre blanco, el emperador, la némesis, la encarnación del mal. El capitán demente que en realidad perdió su pierna hace años tratando de atacar a Moby con un cuchillo.

Solo vemos la superficie de las cosas. Podemos interpretar lo que está debajo de cualquier forma que creamos conveniente. Los tripulantes caminan en la cubierta escuchando las sirenas, y los tiburones y los buitres persiguen la nave. Leer los cráneos y las caras como usted lee un libro. Aquí hay una cara. Lo pondré delante de usted. Léalo si puede.

Tashtego dice que murió y renació. Sus días extra son un regalo. No fue salvado por Cristo, sin embargo, dice que fue salvo por un compañero: un no cristiano. Una parodia de la resurrección.

Cuando Starbuck le dice a Ahab que debe pasar página, el capitán enojado le responde: "No me hables de blasfemia, hombre, porque sería capaz de golpear al sol si me insultara". Ahab, también, es un poeta de la elocuencia. Él dice: "El camino hacia mi propósito fijo está puesto con rieles de hierro sobre los cuales mi alma está diseñada para rodar". O estas líneas: "Todos los objetos visibles son máscaras de cartón". Frases poéticas que no pueden mejorarse.

Finalmente, Ahab ve a Moby y aparecen los arpones. Los barcos se vacían. El arpón de Ahab ha sido bautizado en sangre. Moby ataca el barco de Ahab y lo destruye. Al día siguiente, vuelve a avistar a Moby. Los barcos se vacían de nuevo. Moby ataca de nuevo el barco de Ahab. Al tercer día, otro barco entra. Más alegoría religiosa. Se ha elevado. Moby ataca una vez más, golpeando al Pequod y hundiéndolo. Ahab se enreda en las cuerdas del arpón y cae de su barco a una tumba acuosa.

Ismael sobrevive. Está en el mar flotando en un ataúd. Y eso es todo. Esa es toda la historia. Ese tema y todo lo que implica funcionaría en más de una de mis canciones.
'Sin novedad en el frente' era otro libro que también encajaría en mis canciones. 'Sin novedad en el frente' es una historia de terror. Este es un libro donde pierdes tu infancia, tu fe en un mundo con sentido, y tu interés por los individuos. Estás atrapado en una pesadilla. Sumergido en un misterioso remolino de muerte y dolor. Te estás defendiendo de la eliminación. Te van a borrar de la faz del mapa. Había una vez un joven inocente con grandes sueños de ser concertista. Hace un momento amabas la vida y el mundo, y ahora estás disparando.

Día tras día, las avispas te muerden y los gusanos recorren tu sangre. Eres un animal acorralado. No encajas en ninguna parte. La lluvia que cae es monótona. Hay interminables asaltos, gas venenoso, gas nervioso, morfina, corrientes ardientes de gasolina, barrido y escabechado de alimentos, gripe, tifus, disentería. La vida se derrumba a tu alrededor, y las conchas están silbando. Esta es la región inferior del infierno. Barro, alambre de púas, trincheras llenas de ratas, ratas comiendo intestinos de hombres muertos, trincheras llenas de suciedad y excrementos. Alguien grita: "Eh, tú ahí. Párate y pelea."

¿Quién sabe cuánto tiempo durará este lío? La guerra no tiene límites. Te están aniquilando, y esa pierna está sangrando demasiado. Ayer mataste a un hombre y hablabas con su cadáver. Le dijiste que después de que esto haya terminado, pasarás el resto de tu vida cuidando a su familia. ¿Quién se beneficia aquí? Los líderes y los generales ganan fama, y muchos otros se benefician financieramente. Pero tú estás haciendo el trabajo sucio. Uno de tus camaradas dice: "Espera un momento, ¿a dónde vas?" Y tú dices: "Déjame en paz, volveré en un minuto". Entonces entras en el bosque de la muerte buscando un pedazo de salchicha. No puedes entender que los civiles puedan tener algún tipo de propósito en la vida. Todas sus preocupaciones, todos sus deseos - no puedes comprenderlo.

Más ametralladoras atronadoras, más partes de cuerpos que cuelgan de los alambres, más piezas de brazos y piernas y cráneos donde las mariposas se posan en los dientes, heridas más espantosas, pus saliendo de cada poro, heridas de pulmón, heridas demasiado grandes para el cuerpo, cadáveres que sueltan gas y cuerpos muertos haciendo ruidos vomitivos. La muerte está en todas partes. Nada más es posible. Alguien te matará y usará tu cadáver para practicar tiro. Botas, también. Son tu posesión más preciada. Pero pronto estarán en los pies de otra persona.
Hay soldados que atraviesan los árboles. Cabrones despiadados. Te estás quedando sin balas. "No es justo que nos ataquen otra vez tan pronto", dices. Uno de tus compañeros está tendido en la tierra, y quieres llevarlo al hospital de campaña. Alguien más dice: "Podrías ahorrarte un viaje." "¿Qué quieres decir?" "Gíralo, verás lo que quiero decir."

Esperas a oír las noticias. No entiendes por qué la guerra no ha terminado. El ejército está tan corto de tropas de reemplazo que están reclutando a muchachos sin formación militar porque se están quedando sin hombres. La enfermedad y la humillación han roto tu corazón. Tus padres te han traicionado, tus maestros de escuela, tus ministros, e incluso tu propio gobierno.

El general que fuma un cigarro lentamente te traicionó también -te convirtió en un matón y un asesino. Si pudieras, le meterías un balazo en la cara. El comandante también. Fantaseas con que si tuvieses el dinero, ofrecerías una recompensa para cualquier hombre que le quitase la vida por un módico precio. Y si a él lo matasen, aun así tendría dinero para dejarles a sus herederos. El coronel también, con su caviar y su café, otro más. Pasa todo su tiempo en el burdel de los oficiales. También te gustaría verlo muerto. Matarás a veinte de ellos y otros veinte saldrán en su lugar. Simplemente apesta en las fosas nasales.

Has venido a despreciar a esa generación mayor que te envió a esta locura, a esta cámara de tortura. A tu alrededor, tus compañeros están muriendo. Muriendo de heridas abdominales, amputaciones dobles, caderas destrozadas, y piensas: "Sólo tengo veinte años, pero soy capaz de matar a cualquiera. Incluso a mi padre si se me acerca".

Ayer, trataste de salvar a un perro mensajero herido, y alguien gritó: "No seas tonto". Un soldado está gorgoteando a tus pies. Le apuñalaste con una daga en el estómago, pero el hombre todavía vive. Sabes que deberías terminar el trabajo, pero no puedes. Te han clavado en la cruz y un soldado romano está poniendo una esponja de vinagre en tus labios.

Los meses pasan. Te vas a casa con un permiso. No puedes comunicarte con tu padre. Él dijo: "Serás un cobarde si no te enrolas". Tu madre también, al salir de la puerta, dice: "Ten cuidado con las chicas francesas". Más locura. Luchas durante una semana o un mes y avanzas diez yardas. Y al mes siguiente las vuelves a perder.

Toda esa cultura de hace mil años, esa filosofía, esa sabiduría -Platón, Aristóteles, Sócrates- ¿qué le sucedió? Debería haber evitado todo esto. Tus pensamientos te devuelven a casa. Y una vez más eres un colegial que camina entre los altos álamos. Es un recuerdo agradable. Más bombas cayendo sobre ti desde dirigibles. Tienes que hacerlo ahora. Ni siquiera puedes mirar a nadie por miedo a algo impredecible que podría suceder. La tumba común. No hay otras posibilidades.

Entonces notas las flores de la cereza, y ves que a la naturaleza no le afecta todo esto. Los álamos, las mariposas rojas, la belleza frágil de las flores, el sol - se ve cómo la naturaleza es indiferente a todo. Toda la violencia y el sufrimiento de toda la humanidad. La naturaleza ni siquiera lo nota.

Estás tan solo. Entonces un pedazo de metralla golpea el lado de su cabeza y estás muerto. Has sido descartado, tachado. Has sido exterminado. Dejé este libro y lo cerré. Nunca quise volver a leer otra novela de guerra, y nunca lo hice.

Charlie Poole de Carolina del Norte tenía una canción que conectó con todo esto. Se llama "No me estás hablando", y las letras son así:

Vi un cartel en una ventana caminando por la ciudad un día. Únete al ejército, 'ven a ver el mundo' es lo que tenía que decir. Verás lugares emocionantes con una tripulación jovial, conocerás gente interesante y aprenderás a matarlos también. Oh no me estás hablando a mí, no me estás hablando a mí. Puedo estar loco y todo eso, pero soy sensato. No me estás hablando a mí, no me estás hablando a mí. Matar con una pistola no suena divertido. No me estás hablando a mí.

'La Odisea' es un gran libro cuyos temas han influido en las baladas de muchos compositores: 'Homeward Bound', 'Green on Grass Range', 'Home on the Range' y mis canciones también.

'La Odisea' es una historia extraña y aventurera de un hombre adulto que trata de llegar a casa después de luchar en una guerra. Un largo viaje a casa lleno de trampas y trampas. Su maldición es vagar para siempre. Siempre tiene que volver al mar por algún motivo. Grandes trozos de rocas hacen oscilar su bote. Hace enfadar a gente a la que no debería. Hay gente problemática en su tripulación. Traición. Sus hombres se convierten en cerdos y luego se convierten en hombres más jóvenes y más guapos. Siempre está tratando de rescatar a alguien. Es un hombre viajero, pero está haciendo demasiadas paradas.

Atrapado en una isla desierta. Encuentra cuevas desiertas y se esconde en ellas. Se encuentra con gigantes que dicen: "Te comeré esta vez". Y se escapa de los gigantes. Trata de regresar a casa, los vientos le llevan de un lado a otro. Vientos intranquilos, vientos fríos, vientos hostiles. Viaja lejos y los vientos lo alejan más.

Siempre le advierten de las cosas por venir. Tocando cosas que le dijeron que no lo hiciera. Hay dos caminos por recorrer, y ambos son malos. Ambos peligrosos. En uno se podría ahogar y por el otro se podría morir de hambre. Entra en los estrechos estrechos con espumosos remolinos que lo tragan. Se reúne con monstruos de seis cabezas con colmillos afilados. Los rayos le atacan. Dioses y dioses lo protegen, pero otros quieren matarlo. Cambia identidades. Está agotado. Se duerme y se despierta por el sonido de la risa. Él cuenta su historia a extraños. Han pasado veinte años. Lo llevaron a algún lugar y se fue de allí. Las drogas cayeron en su vino. Ha sido un camino demasiado duro.
De muchas maneras, algunas de estas mismas cosas te han pasado. Tú también has compartido cama con la mujer equivocada. También has sido hechizado por voces mágicas, voces dulces con extrañas melodías. También has llegado demasiado lejos. Y también has tenido llamadas cercanas. Has enojado a la gente que no deberías. Y has sentido que el viento enfermo, el que te sopla en la cara, no es bueno. Y eso no es todo.

Cuando vuelve a casa, las cosas no son mejores. Los sinvergüenzas se han mudado y están aprovechando la hospitalidad de su esposa. Y hay demasiados. Y aunque es más grande que todos y el mejor en todo - mejor carpintero, mejor cazador, mejor experto en animales, mejor marinero - su valor no lo salvará, pero su truco lo hará.

Todos estos rezagados tendrán que pagar por profanar su palacio. Se disfrazará como un mendigo sucio, y un humilde criado le dará patadas por los escalones con arrogancia y estupidez. La arrogancia del siervo le revuelve, pero él controla su ira. Él es uno contra cien, pero todos caerán, incluso los más fuertes. No era nadie. Y cuando todo está dicho y hecho, cuando él finalmente está en casa, él se sienta con su esposa. Y le cuenta historias.

Entonces, ¿qué significa todo ésto? Yo y muchos otros compositores han sido influidos por estos mismos temas. Y pueden significar muchas cosas diferentes. Si una canción te mueve, eso es todo lo que importa. No tengo que saber lo que significa una canción. He escrito todo tipo de cosas en mis canciones. Y no voy a preocuparme por eso, lo que significa todo. Cuando Melville puso el Antiguo Testamento, referencias bíblicas, teorías científicas, doctrinas protestantes y todo ese conocimiento del mar y de los veleros y las ballenas en una sola historia, no creo que tampoco se preocupara por lo que significa .
John Donne, el poeta-sacerdote que vivió en la época de Shakespeare, escribió estas palabras, "El Sestos y Abydos de sus pechos. No de dos amantes, sino de dos amores, de los nidos". Yo tampoco sé lo que significa. Pero suena bien. Y quieres que tus canciones suenen bien.

Cuando Ulises en 'La Odisea' visita al famoso guerrero Aquiles en el inframundo - Aquiles, que cambió una larga vida llena de paz y alegría por una corta cargada de honor y gloria - le dice a Odiseo que todo fue un error. "Acabo de morir, eso es todo." No había honor. Ninguna inmortalidad. Y si pudiera, elegiría regresar y ser un esclavo humilde de un arrendatario en la tierra en lugar de ser lo que es -un rey en la tierra de los muertos- que cualesquiera que fueran sus luchas de vida, eran preferibles A estar aquí en este lugar muerto.

Eso es lo que son las canciones también. Nuestras canciones están vivas en la tierra de los vivos. Pero las canciones son diferentes a la literatura. Están destinadas a ser cantadas, no leídas. Las palabras en las obras de Shakespeare estaban destinadas a actuar en el escenario. Así como las letras de las canciones están destinadas a ser cantadas, no a leerse en una página. Y espero que algunos de ustedes tengan la oportunidad de escuchar estas letras de la forma en que fueron destinados a ser escuchadas: en vivo o en un disco, y sin embargo la gente está escuchando canciones estos días. Regreso una vez más a Homero, quien dice: "Canta en mí, oh Musa, y a través de mí cuenta la historia".>>>>