martes, 15 de septiembre de 2009

"Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia" (Extractos de diferentes capítulos)


Después, cuando tenga la señora siete meses, es cuando la señor se pone en contacto con toda la naturaleza según nuestra cultura. Saldrá al campo, irá a caminar al monte. Así el niño estará encariñándose con toda la naturaleza. Tienen que ir forzosamente, tienen que enseñarle al niño la vida que vive la madre. Por ejemplo si la madre se levanta a las tres de la mañana, hace sus servicios, sale a caminar, se encariña con los animales, se encariña con la naturaleza, llevando en mente que el niño lo está recibiendo y empieza a platicar constantemente con su hijo, desde cuando está en su vientre. Le dice que tiene que vivir una vida difícil. Es como si estuviera acompañada de un turista, donde le explica las cosas. Por ejemplo: "De esta naturaleza nunca tienes que abusar y esta vida la tienes que vivir constantemente como yo la vivo."

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Pero la vida de Cristo no se murió, pues los siguen todas las generaciones. Y eso es precisamente lo que hemos entendido los vecinos, nuestros principales catequistas que han caído. Ellos se murieron pero el pueblos los hacemos vivos a través de nuestra lucha.

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Yo creo que si se trata de narrar las veces que he tenido hambre en la vida, me llevaría mucho tiempo. Cuando uno entiende eso, ve su realidad, dentro de uno mismo nace un odio hacia los opresores, que dan ese sufrimiento al pueblo. Y como decía; repito, no es nuestro destino ser pobres.

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En ese tiempo yo ya entendía muy bien la situación, yo sabía que los culpables no eran los soldados. Son los regímenes que obligan también a nuestro pueblo a ser soldados.

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El soldado ni sabía como eran los comunistas. Le preguntamos "¿Qué cara tenían los comunistas?" y el decía: " Es que nos dicen que están en las montañas, que no tienen cara de gente y así." No tenía ni siquiera idea de lo que estaba haciendo.

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Yo decía, esto no es posible y allí fue precisamente donde a mí, en lo personal, se me concretiza mi fe de decir, si es pecado matar a un ser humano ¿por qué no es pecado lo que el régimen hace con nosotros?"

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Entonces mi papá empezó a despedirse y recuerdo que dijo: "hijos, el padre de ustedes ahora va a ser el pueblo. Es posible que el enemigo nos va a quitar la pequeña vida que tenemos, pero tenemos que cuidarla y defenderla hasta lo último. Pero si no hay remedio, confíen y tengan esperanza de que el padre de ustedes es el pueblo, porque el pueblo se dedicará a cuidarlos como yo los cuido"

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"Hoy día puedo decir que es una lucha incontenible. Es una lucha que ni el régimen ni el imperialismo pueden detener, porque es una lucha de hambre, de miseria. Ni el régimen ni el imperialismo pueden decir, no tengan hambre, mientras que todos estamos muriendo de hambre."

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"Entonces, ante esto, yo me sentía muy inútil y cobarde de no poder hacer nada por mi madre, únicamente cuidar a mi hermanito. Y ASÍ ES CUANDO A MÍ ME NACIÓ LA CONCIENCIA, PUES"

-Testimonio de Rigoberta Menchú recopilado por Elizabeth Burgos

2 comentarios:

Básicamente nadie dijo...

Qué buen título tiene.

Saturnine dijo...

Increíble libro...y más calante aún por el hecho de haberlo tragado en 3 días jeje